¿Dónde nos duele España?

3006_20151126umjbR1[1]

Como a aquel sabio señor de Bilbao, un tal don Miguel de Unamuno, a muchos en Podemos, me atrevería a decir a todos, nos duele España. Y esa es la razón última de nuestro compromiso. Ocurre que a este dolor se sumarán también quienes gustan de envolverse en banderas e himnos. Seguramente les duela en otros sitios, en el bolsillo por ejemplo. A quienes yo trato a diario, les duele en las tripas y en el alma. Les duele en las entrañas cuando sus hijos se ven obligados a emigrar, cuando los bancos echan de casa a sus vecinos, cuando asistimos al continuo espectáculo de los dineros hurtados al erario público por patriotas de las Islas Caimán.

Enredan en los medios acerca nuestra supuesta falta de compromiso en la defensa de la unidad del país, cuando son sus falsos paladines quienes han creado el problema en Cataluña. Entre todos la mataron y ella sola se murió, que reza el dicho. Y ahora el muerto pretenden endiñarlo a los únicos que, por encima de réditos electorales, han mantenido una postura coherente en este tema.

Hago míos estos versos de Neruda referidos a Chile, tan hermosos en la voz de Víctor Jara.

Yo no quiero la patria dividida / ni por siete cuchillos desangrada

Quiero la luz de Chile enarbolada / sobre la nueva casa construida

La única postura que a la larga puede servir para mantener el país unido se sostiene en la más elemental lógica democrática, la defensa del derecho a decidir por encima de interpretaciones formales y maximalistas de la Constitución, sujetos de soberanía y demás sofismas.

Todos entendemos bien que si en un grupo de amigos alguien quiere abandonar las reuniones de los jueves, no necesita del beneplácito del resto. Nos quedará animarlo a seguir, seducirlo con nuestro aprecio, pero la decisión última sera suya. Tampoco hay argumentos sólidos para negar un referendum en Cataluña, tan sólo defender la conveniencia de mantener unido el territorio que la historia, con todas sus contradicciones, nos ha legado. Y si alguna vez conseguimos seducir y embarcar a Portugal en un nuevo proyecto de país, miel sobre hojuelas. Incluso si ello obliga a hablar de país de países, de Iberia o de lo que se tercie.

Yo prefiero la denominación España, derivada de Hispania, antes que la Iberia griega, que remite a un río tan catalán y español como el Ebro. En el siglo XVI, Luís de Camõens, el gran poeta portugués, se lamentaba de la usurpación que los reyes de Castilla y Aragón hacían del nombre España; y sostenía que los portugueses eran también buenos españoles. Ningún portugués volvería a manifestarse así. La innumerables trapacerías que les hemos jugado los llevaron a arrojarse en brazos de la pérfida Albión y a encerrarse en sus atlánticas saudades.

A finales del XIX, reconocidos autores de ambos países, también catalanes como Joan Maragall, abuelo de Pascual, defendieron una confederación ibérica. La entendieron como una forma de articular identidades históricas y construir un nuevo país. Hasta su muerte, don José Saramago defendió este mismo iberismo. Por encima de fronteras administrativas, presentes o futuras, siempre entenderé como mi país el espacio cultural y sentimental que queda entre Pirineos y cabo de San Vicente.

A servidor, el amor y el compromiso con su país, no se lo va a descubrir nadie. Siempre me dolieron los tics de cierta izquierda que se había dejado robar los símbolos y el discurso patrio por quienes durante años lo convirtieron en una amalgama de gestos vacíos, de teatralidad vacua. Las palabras, símbolos y banderas los usó la dictadura como armas arrojadizas con las que adoctrinar, amenazar y humillar a los vencidos.

Al final, a muchos comprensiblemente se les atragantó esa España que venía acompañada de la ingesta de aceite de ricino, nacional catolicismo y caras al sol. Nuestra gente siempre fueron los verdaderos españoles; aquellos que tras la guerra arrastraron su dolor hacia el exilio; los exiliados económicos de los sesenta que lloraron su añoranza por media Europa con aquella canción de Juanito Valderrama. Y también quienes humillados penaron dentro del país; o los jovenes que hoy con el corazón partido vuelven a hacer las maletas. Muchos enjugaron su dolor en la bandera tricolor de la vencida república, y la siguen hoy enarbolando.

En Podemos no vamos a enfrentar tricolores y rojigualdas, meros significantes para representar el país que amamos. Y nos chirría hablar de Estado español. No somos estañoles, somos españoles; afortunadamente empiezan a superarse ciertos eufemismos. No permitiremos que vuelvan a robarnos el lenguaje, y con él los sentimientos y el discurso emotivo asociado. España es mucho más que un Estado o una definición administrativa. Estamos por construir un sentimento sano de país, de patria inclusiva y sin complejos. Y sí, nos duele España, y sentimos la hispanidad de Cataluña y la catalanidad de Murcia. Y nos resulta insidiosa esa catalanofobia que algunos interesadamente azuzan.

Defender España sin complejos no implica arrojársela a nadie a la cabeza. Significa rescatar ciudadanos antes que bancos, defender derechos sociales y libertades, amar nuestra cultura, nuestras lenguas, el cocido de pelotas, la butifarra y hasta la forma de cazarse la boina.

Original de Luis Gallego Mayordomo para eldiario.es
La administración del blog no avala necesariamente las opiniones vertidas en los artículos, se comparten como elementos de interés para fomentar el debate. 
Anuncios

Biblioteca iberista: ‘La Iberia’, de Sinibaldo de Mas (1853)

Escudo iberista Sinibaldo de Mas

Escudo de la Unión Ibérica propuesto por Sinibaldo de Mas

Sinibaldo de Mas fue un prolífico barcelonés del siglo XIX que, a pesar de hoy haber quedado relegado al olvido, fue sinólogo, pintor, traductor, calígrafo, escritor de poesía y prosa, el primer embajador de España en China, realizando informes de gran importancia sobre la situación política y económica del sudeste asiático en la época. Y, además, fue un destacado defensor de la Unión Ibérica.

Su obra ‘La Iberia. Memoria sobre la conveniencia de la unión pacífica y legal de Portugal y España’, publicada por primera vez en Lisboa en 1851 y traducida al portugués en 1852 por Latino Coelho, postula la idea de una unión ibérica siguiendo el ejemplo de la unión aduanera establecida entre los territorios que más adelante formarían Alemania, llegando a preconizar incluso una ‘República Europea’. En el libro describe la historia, la situación del momento y las ventajas políticas, económicas y sociales de la unión de las dos monarquías, proponiendo unos símbolos a adoptar por el estado que se formase de dicha unión, juntando a partes iguales tanto las banderas como los escudos de los dos países, así como una ordenación territorial basada en el mapa provincial.

Sin título 4

Bandera de la Unión Ibérica propuesta por Sinibaldo de Mas

Si bien  la forma de plantear estas ideas, que corresponden al contexto de su época, no tienen vigencia tal y como se describen en este libro, el fondo de las mismas sigue plenamente vigente en nuestros días, manteníendose palpables los paralelismos entre la situación a un lado y otro de La Raya. Así, el discurso iberista es adaptable a los proyectos políticos de hoy en día, permitiendo trazar un horizonte común de progreso y unión entre las gentes de toda Iberia.


Se adjunta el enlace para dercargar el pdf vía GoogleBooks la segunda edición del libro
, en formato bilingüe en español y portugués (a partir de la página 181). Así mismo, en este enlace pueden encontrarse diferentes formatos del libro alojadas en la web Forgotten Books.

Sinibaldo de Mas Sans

Retrato de SInibaldo de Mas

Más información:

La trompeta de Jericó: Españoles olvidados VII: Sinibaldo de Más y Sanz, Iberista y embajador en China 

Wikipedia: Sinibaldo de Mas

Manifesto ao país da Liga Iberista Portuguesa (1976)

Liga Iberista Portuguesa

Traduções: castellano, català, euskara.

Manifesto ao país

Após cinco séculos de expansão ultramarina, Portugal vê-se reduzido a uma dimensão estritamente europeia. Se abstrairmos dos arquipélagos da Madeira e Açores – onde já se voltam a erguer vozes de independencia – o seu territorio volta a ser o mesmo do período medieval. Depois de trës imérios que senhorou – o Asiático, o Americano e o Africano – Portugal regressa à Europa, reentra nos seus limites originais.

Chamou-se Pátria a Goa, ao Brasil, a Angola, a Moçambique. Definiu-se Nação, nos textos constitucionais dos séculos XIX e XX, como o conjunto dos territórios europeus, africanos, americanos e asiáticos onde tremulava a bandeira das quinas. Falou-se do Portugal, “do Minho a Timor”. Considerarem-se traidores todos aqueles – e muitos foram – que se atreveram a pôr em dúvida a unidade e a indivisibilidade da Nação pluricontinental.

Quem, de bom senso e de boa fé, poderá agora argumentar que o conceito de Pátria é imutável, que o sentido de Nação transcende a conjuntura de uma época e a vontade dos que a encarnam?

E, no entanto, a Liga Iberista Portuguesa, que agora se constitui, não põe em dúvida a Nação que é Portugal. Não pretende diluí-la numa nação ibérica, embora muitos dos seus membros possam estar convencidos de que tal seria possível e até desejável. Não. A Liga Iberista Portuguesa é nacionalista e é esse nacionalismo que a leva a querer lutar por uma Nação mais livre, mais feliz e mais próspera.

Com os seus 89000 km2, situado nos confins da Europa, Portugal deixou de ser um Estado viável no mundo civilizado moderno. Em quinhentos anos de história colonial, não soube ou não pode criar as estruturas de base que lhe permitissem sobreviver, perdido o Império. Não se fez numa Holanda. Não tem condições naturais ou históricas, nem tempo à sua frente, para se converter numa Dinamarca, numa Noruega, numa Irlanda ou numa Grécia. Faltam-lhe as matérias-primas, escasseia-lhe a indústria, não lhe chegam os produtos da terra. E é duvidoso que lhe sobre a vontade de superar todos estes óvices com um trabalho insano que acaso lhe permitirla o aumento acelerado do seu índice de produção.

A manter-se o Estado português, tal como existe, a alternativa seria, ou um abaixamento gradual do nivel de vida e da riqueza global dos Portugueses – em contraste com a sua subida, em toda a demais Europa – ou uma subordinação cada vez maior às grandes potências económicas e políticas, com a consequente e óbvia perda da pouca autonomia que porventura ainda tenhamos.

Conscientes desta realidade, a Liga Iberista Portuguesa vem propor à Nação outro meio, o qual, permitindo-lhe prosperar economicamente aos niveis pessoal e colectivo, lhe garanta, não só a manutenção da sua individualidade mas até a sua expansão. Esse meio é a integração, num futuro próximo, num conjunto Ibérico, onde coexistam nações várias, associadas por laço politico livremente aceite por todas e cada uma delas, em consenso das respectivas populações.

Associação, todavia, não quer dizer união, e muito menos unidade. Coexistem, na Liga, partidários da formação de um Estado político ibérico, e defensores de uniões parcelares ou graduais, de tipo económico, por exemplo. Mesmo para os que advogam um Estado político, variadas são as formas que lhe podem admitir: federação, confederação, união de Estados ou outras quaisquer que a experiência histórica e as necessidades da conjuntura venham a propor. O que todos exigem é que esa possível união se faça em termos de associação de nacionalidades – a portuguesa, a castelhana, a catalã, a galega, a basca – e não em função de um Estado português ligado a um Estado Espanhol. A Liga Iberista está consciente de que uma ligação deste último tipo seria nociva à individualidade da nação portuguesa e por isso a rejeita. União ibérica terá sempre de passar pela autonomização das actuais nações integradas no Estado espanhol.

Pode perguntar-se em que medida uma associação ibérica trará ao povo português condições de existência superiores às de que presentemente disfruta. A Liga espera poder demonstrar, mediante estudos pormenorizados que efectuará e divulgará, que a criação de um espaço económico uno, dos Açores às Baleares, com a abolição das barreiras alfandegárias que subsistem, tanto entre o Estado português e o Estado espanhol, como dentro de cada um deles (Açores, Madeira, Portugal; Canárias, Espanha), beneficiará a agricultura, o comércio e a indústria nacionais, de forma a possibilitar a sua expansão e modernização em termos europeus, Daí adviria um aumento do nivel de vida e uma travagem na emigração. Do mesmo modo, a criação de um espaço político cultural uno, com a promoção do português a língua oficial da Ibéria – em paralelo com as outras que venham a ser adoptadas – permitiria a expansão da nossa língua e da nossa literatura, já sem falar de outras manifestações culturais, a niveis insuspeitados. Em todos os campos que se suponham, a associação ibérica só poderá trazer vantagens aos Portugueses.

Há quem contrarie os propósitos iberistas com a integração europeia. Uma não exclui os outros. Para començar, a integração europeia plena, mesmo a nivel económico, vem longe. É duvidoso que Portugal possa esperar por ela sem se afundar ou sem cair na dependência total dos grupos económico-políticos extra-peninsulares. Depois, parece claro que uma integração de Portugal na Europa, a partir de um espaço ibérico unificado e uniformemente desenvolvido, lhe traria vantagens muito superiores às de uma integração como país pequeno e em vias de desenvolvimento, permitindo-lhe concorrer, em pé de quase igualdade, com os grupos económico-políticos da restante Europa. Não nos esqueçamos de que uma associação ibérica poderia ter força económico-cultural semelhante à de uma Grã-Bretanha, uma França, uma Itália ou uma Alemanha Federal. Declare-se, por fim, que a Liga Iberista Portuguesa, não é um partido político nem reflecte a ideologia de qualquer agrupamento político. Entre os seus componentes militam adeptos das tendências mais variadas. Situada para além e acima dos partidos, a Liga aceita e julga possível que, na associação ibérica por ela preconizada, coexistam unidades políticas, com regimes de governo e de organização estatal vários. Encontra, nas muitas federações, confederações e uniões da história e da actualidade, exemplos que lhe permitem defender esta tese.

Cidadãos:

O ideal iberista responde aos nossos anseios de um Portugal melhor. Responde igualmente aos anseios dos povos de toda a Hispânia, pondo termo aos males dos despotismos centralistas e criando as bases para um desenvolvimento harmonioso de todos eles, no quadro da autonomia plena que ora exigem.

Para nós, Portugueses, o Iberismo corresponderá, a nova fase da nossa história, depois de mortos e sepultados os Impérios exteriores, da Ásia, da América e da África. Reencontrados na nossa dimensão europeia e no nosso espaço original, será por ele e com ele que conseguiremos finalmente uma racional e fecunda exploração da nossa terra, que nos permita ficar, em vez de emigrar, prosperar e desenvolver as nossas potencialidades de cultura, elevando-nos ao nível dos nossos compatriotas europeus.

Lisboa, Abril de 1976.

Liga Iberista Portuguesa

Fuente: Casa Comum

Manifiesto al país de la Liga Iberista Portuguesa (1976)

Reproducimos íntegramente el manifiesto con el que la Liga Iberista Portuguesa, una efímera formación política se dirigía al país en el año 1976 por medio de este texto, que despertó un amplio debate en la sociedad.

En otros idiomas: português (original), català, euskara.

Liga Iberista Portuguesa

Manifiesto al país

Después de cinco siglos de expansión ultramarina, Portugal se ha reducido a una dimensión estrictamente europea. Dejando a un lado los archipiélagos de Madeira y Azores – donde a su vez se elevan voces de independencia – su territorio vuelve a ser el mismo del periodo medieval. Después de los tres imperios que dominó – el asiático, el americano y el africano – Portugal vuelve a Europa, vuelve a entrar en sus límites originales.

Se llamaba Patria a Goa, a Brasil, a Angola, a Mozambique. se definió la Nación, en las constituciones de los siglos XIX y XX, como todos los territorios europeos, africanos, americanos y asiáticos en los que tremolaba la bandera de las quinas. Se habló de Portugal, “del Miño a Timor.” Se consideraron traidores a todos aquellos – y fueron muchos- que se atrevieron a cuestionar la unidad y la indivisibilidad de la nación pluricontinental.

¿Quién, con sentido común y de buena fe, puede ahora argumentar que el concepto de patria es inmutable, que el sentido de nación trasciende a la coyuntura de una época y a la voluntad de los que la encarnan?

Y, sin embargo, la Liga Iberista Portuguesa, que se constituye ahora, no cuestiona la nación que es Portugal. No tiene intención de diluirla en una nación ibérica, aunque muchos de sus miembros pueden estar convencidos de que esto sería posible y hasta deseable. No. La Liga Iberista Portuguesa es nacionalista y es este nacionalismo el que la lleva a querer luchar por una nación más libre, más feliz y más próspera.

Con su 89.000 km2, situada en los confines de Europa, Portugal ya no es un Estado viable en el mundo civilizado moderno. En 500 años de historia colonial, no supo o no pudo crear las estructuras básicas que le permitan sobrevivir perdido el Imperio. No se hizo una Holanda. No tiene condiciones naturales o históricas, ni tiempo para ello, para convertirse en una Dinamarca o una Noruega, en Irlanda o en Grecia. Carece de las materias primas, escasea que la industria, no le llegan los productos de la tierra. Y es dudoso que le sobre voluntad de superar todos estos problemas con un trabajo insano que le permita el acelerado incremento en su tasa de producción.

De mantener el Estado portugués, tal como existe, la alternativa sería o una reducción gradual del nivel de vida y la riqueza global de la portuguesa – en contraste con su ascenso en el resto de Europa – o el aumento de la subordinación a los grandes poderes económicos y políticos, con la consiguiente y obvia pérdida de la poco autonomía que se puede tener aún.

Conscientes de esta realidad, la Liga Iberista Portuguesa propone a la Nación otros medios, los cuales, permitiéndole prosperar económicamente a niveles personales y colectivos, le asegura, no sólo mantener su individualidad, sino hasta su expansión. Este medio es la integración, en un futuro próximo, en un conjunto Ibérico donde coexistan varias naciones, unidas por un vínculo político libremente aceptado por todos y cada uno de ellos, en consenso de sus poblaciones.

Asociación, sin embargo, no significa unión, y mucho menos unidad. Conviven, en la Liga, partidarios de la formación de un estado político ibérico, y los defensores de uniones parciales y graduales, de tipo económico por ejemplo. Incluso para los que abogan por un estado político, son variadas las formas que se pueden admitir: federación, confederación, una unión de Estados o cualquier otra que la experiencia histórica y la coyuntura formulen. Lo que todos exigen es que esa unión se realice en términos de asociación de nacionalidades – la portuguesa, la castellana, la catalana, la gallega, la vasca – y no en función de un estado portugués vinculado a un estado español. La Liga Iberista es consciente de que un vínculo de ese tipo sería perjudicial para la individualidad de la nación portuguesa y por tanto lo rechaza. La Unión Ibérica siempre tendrá que pasar por la autonomización de las actuales naciones integradas en el estado español.

Usted podría preguntarse en qué medida traerá una asociación Ibérica al pueblo portugués condiciones de vida superiore a las que los portugueses gozan actualmente. La Liga espera demostrar, por estudios detallados que realizará y difundirá, que la creación de una zona económica única , de las Azores a las Islas Baleares, con la abolición de las barreras arancelarias siguen existiendo, tanto entre el estado portugués y el estado español, como en cada uno (Azores, Madeira, Portugal; Islas Canarias, España), beneficiará a la agricultura, el comercio y la industria nacional, a fin de permitir su expansión y modernización en términos europeos, lo cual crearía un aumento en la calidad de vida y una parada en la emigración. Del mismo modo, la creación de un solo espacio político-cultural, con la promoción del portugués en idioma oficial de Iberia – en paralelo con los otros que puedan adoptarse – permitiría la expansión de nuestra lengua y de nuestra literatura, por no hablar de otros eventos culturales, a niveles insospechados. En todos los campos que se supongan, la asociación ibérica sólo puede traer beneficios a los portugueses.

Algunos contraponen los propósitos iberistas con la integración europea. Una cosa no excluye la otra. Para comenzar, la plena integración europea, incluso en nivel económico, va para largo. Es dudoso que Portugal pueda esperar por ella sin hundirse o sin caer en la dependencia total de los grupos económicos y políticos extrapeninsulares. Entonces, parece claro que un integración de Portugal en Europa, desde un espacio Ibérico unificado y uniformemente desarrollado, traería beneficios muy superiores a la integración como un país pequeño y en desarrollo, lo que le permite competir, de manera casi la igualdad, con los grupos económicos y políticos del resto de Europa. No nos olvidemos de que una asociación ibérica podría tener fuerza económica y cultural similar a las de una Gran Bretaña, una Francia, una Italia o Alemania Federal. Declárase finalmente la Liga Iberista Portuguesa, no es un partido político ni refleja la ideología de cualquier agrupación política. Entre sus componentes militan seguidores de diversas tendencias. Situado más allá y por encima de los partidos, la Liga acepta y considera posible que, en la asociación Ibérica por ella preconizada, coexistan unidades políticas con regímenes de gobierno y organización estatal varios. Es, en muchas federaciones, confederaciones y uniones de la historia y la actualidad que se encuentran ejemplos que permiten defender esta tesis.

Ciudadanos:

El ideal iberista responde a nuestros deseos de un Portugal mejor. También responde a las preocupaciones de todos los pueblos de Hispania, poniendo fin a los males del despotismo centralista y creando las bases para un desarrollo armonioso de todos ellos, bajo la plena autonomía que ahora requieren.

Para nosotros, portugueses, al iberismo corresponderá la nueva fase de nuestra historia, cuando están muertos y enterrados los Imperio exteriores, de Asia, de América y de África. Reencontrados en nuestra dimensión europea y nuestro espacio original, será con él y para él que conseguiremos finalmente una racional y fructífera exploraciónde nuestra tierra, que nos quedemos en lugar de emigrar, prosperar y desarrollar nuestra potencialidades de cultura, en el nivel de nuestros compatriotas europeos.

Lisboa, Abril 1976.

Liga Iberista Portuguesa

Fuente: Casa Comum

Manifest al País de la Lliga iberista Portuguesa (1976)

Liga Iberista Portuguesa

En altres llengües: português (original)castellanoeuskara.

Manifest al país

Després de cinc segles d’expansió ultramarina, Portugal s’ha reduït a una dimensió estrictament europea. Deixant de banda els arxipèlags de Madeira i Açores – on ja s’eleven veus d’independència – el seu territori torna a ser el mateix del període medieval. Després dels tres imperis que va dominar – l’asiàtic, l’americà i l’africà – Portugal torna a Europa, torna a entrar en els seus límits originals.

Es deia Pàtria a Goa, al Brasil, a Angola, a Moçambic. es va definir la Nació, en les constitucions dels segles XIX i XX, com tots els territoris europeus, africans, americans i asiàtics en què tremolaba la bandera de les quinas. Es va parlar de Portugal, “del Miño a Timor.” Es van considerar traïdors a tots aquells – i van ser molts- que es van atrevir a qüestionar la unitat i la indivisibilitat de la nació pluricontinental.

Qui, amb sentit comú i de bona fe, pot ara argumentar que el concepte de pàtria és immutable, que el sentit de nació transcendeix a la conjuntura d’una època i a la voluntat dels que l’encarnen?

I, no obstant, la Lliga Iberista Portuguesa, que es constitueix ara, no qüestiona la nació que és Portugal. No té intenció de diluir-la en una nació ibèrica, encara que molts dels seus membres poden estar convençuts que això seria possible i fins desitjable. No. La Lliga Iberista Portuguesa és nacionalista i és aquest nacionalisme el que la porta a voler lluitar per una nació més lliure, més feliç i més pròspera.

Amb els seus 89.000 km2, situada als confins d’Europa, Portugal ja no és un Estat viable en el món civilitzat modern. En 500 anys d’història colonial, no va saber o no va poder crear les estructures bàsiques que li permetin sobreviure perdut l’Imperi. No es va fer una Holanda. No té condicions naturals o històriques, ni temps per a això, per esdevenir una Dinamarca o un Noruega, una Irlanda o una Grècia. No té les matèries bàsiques, escasseja que la indústria, no li arriben els productes de la terra. I és dubtós que li sobre voluntat de superar tots aquests problemes amb una feina insà que li permeti un accelerat increment en la seva taxa de producció.

De mantenir l’Estat portuguès, tal com existeix, l’alternativa seria o una reducció gradual del nivell de vida i la riquesa global de la portuguesa – en contrast amb el seu ascens a la resta d’Europa – o l’augment de la subordinació als grans poders econòmics i polítics, amb la consegüent i òbvia pèrdua de la poc autonomia que es pot tenir encara.

Conscients d’aquesta realitat, la Lliga Iberista Portuguesa proposa a la Nació altres mitjans, els quals, permetent prosperar econòmicament a nivells personals i col·lectius, li assegura, no només mantenir la seva individualitat, sinó fins a la seva expansió. Aquest mitjà és la integració, en un futur pròxim, en un conjunt Ibèric on coexisteixin diverses nacions, unides per un vincle polític lliurement acceptat per tots i cada un d’ells, en consens de les seves poblacions.

Associació, però, no vol dir unió, i molt menys unitat. Conviuen, a la Lliga, partidaris de la formació d’un estat polític ibèric, i els defensors d’unions parcials i graduals, de tipus econòmic per exemple. Fins i tot per als que advoquen per un estat polític, són variades les formes que es poden admetre: federació, confederació, una unió d’Estats o qualsevol altra que l’experiència històrica i la conjuntura formulin. El que tots exigeixen és que aquesta unió es realitzi en termes d’associació de nacionalitats – la portuguesa, la castellana, la catalana, la gallega, la basca – i no en funció d’un estat portuguès vinculat a un estat espanyol. La Lliga Iberista és conscient que un vincle d’aquest tipus seria perjudicial per a la individualitat de la nació portuguesa i per tant el rebutja. La Unió Ibèrica sempre haurà de passar per l’autonomització de les actuals nacions integrades a l’estat espanyol.

Vostè podria preguntar-se en quina mesura portarà una associació Ibèrica al poble portuguès condicions de vida superiors a les quals els portuguesos gaudeixen actualment. La Lliga espera demostrar, per estudis detallats que realitzarà i difondrà, que la creació d’una zona econòmica única, de les Açores a les Illes Balears, amb l’abolició de les barreres aranzelàries que segueixen existint, tant entre l’estat portuguès i l’estat espanyol, com en cada un (Açores, Madeira, Portugal; Illes Canàries, Espanya), beneficiarà a l’agricultura, el comerç i la indústria nacional, per tal de permetre la seva expansió i modernització en termes europeus, la qual cosa crearia un augment en la qualitat de vida i aturarà l’emigració. De la mateixa manera, la creació d’un sol espai polític-cultural, amb la promoció del portuguès en idioma oficial d’Iberia – en paral·lel amb els altres que es puguin adoptar – permetria l’expansió de la nostra llengua i de la nostra literatura, per no parlar d’altres esdeveniments culturals, a nivells insospitats. En tots els camps que es suposin, l’associació ibèrica només pot portar beneficis als portuguesos.

Alguns contraposen els propòsits iberistas amb la integració europea. Una cosa no exclou l’altra. Per començar, la plena integració europea, fins i tot en nivell econòmic, va per llarg. És dubtós que Portugal pugui esperar per ella sense enfonsar-se o sense caure en la dependència total dels grups econòmics i polítics extrapeninsulars. Llavors, sembla clar que un integració de Portugal a Europa, des d’un espai Ibèric unificat i uniformement desenvolupat, portaria beneficis molt superiors a la integració com un país petit i en desenvolupament, el que li permet competir, gairebé amb igualtat, amb els grups econòmics i polítics de la resta d’Europa. No ens oblidem que una associació ibèrica podria tenir força econòmica i cultural similar a les d’una Gran Bretanya, una França, una Itàlia o Alemanya Federal. Es declara finalment, la Lliga Iberista Portuguesa no és un partit polític ni reflecteix la ideologia de qualsevol agrupació política. Entre els seus components militen seguidors de diverses tendències. Situat més enllà i per sobre dels partits, la Lliga accepta i considera possible que, a l’associació Ibèrica per ella preconitzada, coexisteixin unitats polítiques amb règims de govern i organització estatal diversos. És, en moltes federacions, confederacions i unions de la història i l’actualitat que es troben exemples que permeten defensar aquesta tesi.

Ciutadans:

L’ideal iberista respon als nostres desitjos d’un Portugal millor. També respon a les preocupacions de tots els pobles d’Hispània, posant fi als mals del despotisme centralista i creant les bases per a un desenvolupament harmoniós de tots ells, sota la plena autonomia que ara requereixen.

Per a nosaltres, portuguesos, a l’iberisme correspondrà la nova fase de la nostra història, quan estan morts i enterrats els Imperi exteriors, d’Àsia, d’Amèrica i d’Àfrica. Retrobats en la nostra dimensió europea i el nostre espai original, serà amb ell i per a ell que aconseguirem finalment una racional i fructífera exploración de nostra terra, que ens quedem en lloc d’emigrar, prosperar i desenvolupar la nostra potencialitats de cultura, en el nivell dels nostres compatriotes europeus .

Lisboa, abril 1976.

Lliga Iberista Portuguesa

Font: Casa Comum

“Liga Iberista Portuguesa” Manifestua (1976)

Liga Iberista Portuguesa

Itzulpenak: português (Jatorrizko bertsioa)castellano, català.

HIRITARROK:

Bost mendez mugak itsasatzeko lurraldeetan finkaturik izan ondoren, Portugal Europako lurraldeetara mugatuta aurkitzen da gaur Madeira eta Azores uharteak ez ezik —bertan ere askatasun bozak ere entzuten dira gaur— Portugaleko lurraldeak erdi-mendekoak dira. Hiru enperadoregoren ondoren —Asiakoa, Amerikarra eta Afrikakoa— Portugal bere europar mugetara bihurtu da, lehen mugen barruan.

Beste epeetan Goa, Brasil, Angola eta Mozanbike “aberri” bezala izendatuak izan ziren. XIX. eta XX. konstituzioetan, “Nazioa” Portugalen banderapean zeuden, europar, afrikar, amerikar eta asiar lurraldeen batasuna bezala ikusi zen. Portugal “Miño hibaitik Timor”-era dauden lurraldez osatua zegoela esan ohi zen. Nazio interkontinental honen batasuna eta ezin-banatzea zalantzan jarri zutenak —asko izan ziren— traidore bezala hartuak izan ziren.

Hau ikusiz, nork esan dezake orain asmo onez, “Aberri” konzeptua ez dela aldatzen, “Nazio” zentzuak garai batetako bitartea eta bere itxurapena egiten dutenen asmoak gainditzen direlarik? Hala ere, orain antolatutako “Liga Iberista Portuguesa”k Portugal Nazio bat denik ez du zalantzan jartzen. Bere nahia ez da Portugal iberiar nazio batetan urtzea, nahiz eta bere biltzarkide askok hau eginkor eta helburu bezala onhartzea. “Liga Iberista Portuguesa” delakoa nazionalista da eta abertzaletasun horren bultzakadaz, Nazio askatuago, zoriontsuago eta aberatsago baten bila dabil.

Portugalek, uere 89.000 Km2-z eta Europako mugetan kokaturik, mundu zibilizatu eta moderno baten barruan ezin du ezer egin. Bostehun urte barru, kolonialist historia barruan, ez ditu koloniarik gabeko bizitze baten oinharriak jarri, koloniak saltzean bere bizitzea posible egingo luketeen oinharriak. Portugalek ez du Holandak, Dinamarkak, Noruegak, Irlandak edo Greziak dituzten bezalako baliakizun naturalik, industriarik edo lurgintzarako baliakizunik. Zalantzan jartzekoa da Portugalek, lan gogorraz, zailtasun hauk gainditzeko nahiak izatea, bere produkzioa bultzada batez gorantz eramateko.

Portugaleko Estatuan, orain bezala jarraitzekotan, portugaldarren bizi-mailak behera joko du eta beren aberastasunak gutxitu eginen dira, Europatarrenak gora doazen bitartean, edo bestela portugaldarrak ekonomi arloan nagusi direnei gero eta gehiago lotuak egonen dira, bere autonomia osorik galduz,

Errealitate hau kontutan harturik, “Liga Iberista Portuguesa”k Nazioari beste bide bat opatu nahi dio. Bide honetan portugaldar bakoitzaren bizitzeak eta herri osoarenak aurrerapide bat izango lukete ekonomi aldetik, beren nortasuna iraun eta gehiagotuko litzateken bitartean. Hau dugu bidea: etorkizun hurbil batetan iberiar elkarte batetan sartzea. Elkarte honetan nazio bakoitza, bere herriaren baietzaz sendotua, beste nazio guztiekin libreki politik lokarriak lotuz.

Elkargo honek, hala ere, ez du bakuntza esan nahi, eta guttiago, “batasuna”. “Liga” barruan elkar aurkitzen dira Iberiar Politik Estatu bat nahi dutenak eta batasun zatitu eta neurrituen defendatzaileak direnak (ekonomi batasun bat, adibidez). Estatu politiko bat nahi dutenen artean ba dira eritzi desberdinekoak direnak ere. Batzuk Federazio bat nahi dute, beste batzuk konfederazioa, Estatu batasuna edo historiak eta une bakoitzeko beharrak eskatzen dituzten politik erakunde motak. Denok eskatzen duguna, hala ere, hauxe da: batasunaren oinharriak nazio nortasunetan egotea —portuguesa, gaztelaniarra, katalana, galegoa, euskalduna— eta inolaz ere ez batasun hori portugaldar eta espainol Estatuen artean egitea. “Liga Iberista”k azken moetako batasuna portugaldar nazioen nortasunarentzat oso kaltegarri izango litzatekeela uste du eta horregatik ukatzen du. Iberiar Batasuna espainiar Estatu barruan dauden nazioen autonomiei baldintzatua egongo da.

Horrelako iberiar elkartasun batek portugaldarren bizimoduak zein neurritan hobetuko ote du? Istudio batzuren bidez, Ligak noizbait egiztatuko du Azores etik Baleares era, Espainia eta Portugalen artean dauden zergak kenduz ekonomi eremu bat egitea, lurgintza, merkatalgintza eta industriarentzat oso ongarria izango dela, europear mailak lortzeko batez ere.

Honek biziera hobetuko luke eta baita ere emigrazioa guttitu ere. Une berean, kultur arlo bat eginez portugaldar hizkuntza Iberiako hizkuntza ofizial bat bezala zabalduz —beste guztiekin batera— gure hizkuntzak eta gure literaturak gora joko lukete, orain ezin pentsa dezakegun goi mailatara, eta berdin gertatuko litzateke beste kultur agerketen buruz. Maila guztietan Iberiar elkargo batek abantail handiak ekarriko lizkieke portugaldarrei.

Ba dira iberiar asmo hauk europear integrazioaren aurka bezalakoak ikusten dituztenak. Gure ustez batek ez du bestearen kontra jokatzen. Integrazio osoa lortzeak oso denbora luzea beharko du, baita ekonomi arloan bakarrik izanik ere. Zalantza handiz ikusten dugu Portugalek denbora luze honetan penintsula kanpoko ekonomi eta politik loturarik ez lortzea. Argi ikusten dugu, bestalde, Portugalentzat askoz hobe litzatekeela, Europan iberiar elkargoan oinharriturik sartzea, herri ttiki eta ekonomi bideetan hasiberri bezala baino. Elkargo iberiar batek, Bretainia Handia, Frantzia, Italia edo Alemania Federal baten ekonomi eta kultural indar berdintsuak izatean, herri hauekin izanen dituen harremanak berdintasun baten barruan eginak izanen dira.

Amaitzeko, garbi esan behar dugu, Portugaleko Iberiar Elkartea ez dela alderdi politiko bat ez eta talde baten ideologia agertzeko bide bat ere. Bere jarraitzaileen artean politiko joera guztiak aurki ditzakegu. Iberiar Elkartea politik elkarte guztien gainetik dago, baina, lortuko den iberiar elkargoan, moeta guztitako politik batasunak, erregimen desberdinak eta estatu barruko antolaketa desberdinak ikus daitezke. Gaur historian zehar aurkitzen diren federazio, konfederazio eta politik antolaketa desberdinak guk emandako eritzia indartzera datoz.

HERRITARROK:

Gure iberiar ideialak, guk nahi dugun Portugal gero eta hobe bati erantzuten dio, Hispania guztiko herrien asmoei berdin erantzunez. Iberiar ideialak zentralismo gogor batengatik egindako kalteei amaiera emanen die; eta ideial hori herri horien aurreratze egokiaren oinharria dugu, orain denek eskatzen duten autonomi osoa kontutan harturik.

Guretzat, portugaldarrontzat, iberismoa gure historiaren epe berri bat da, Asia, Amerika eta Afrikako enperadoregoak hilak eta lurperatuak izan ondoren. Europa barruan eta gure lehengo mugen barruan gure buruak berraurkitzean, gure lurraldeak ere berriz ikertuko ditugu eta, gure kultur ahalmenak indartzean, beste europarren mailara igonen gara, sortherritik kanpora joan behar gabe.

Lisboan, 1976.ean

Liga Iberista Portuguesa

Fuente: Casa Comum, Euskaltzaindia

Banderas iberistas, algunas propuestas

El iberismo a lo largo de su historia ha tenido que lidiar con la falta de símbolos propios que sirvieran para representar el ideal de la unión ibérica que tuvieran un consenso entre los propios iberistas de una u otra tendencia (monárquicos, republicanos, federalistas, unitarios…).

En el siglo XIX el catalán Sinibaldo de Mas elaboró la primera bandera propuesta como enseña ibérica a partir de los colores de las banderas de Portugal y España del momento, el blanco y azul de la corona portuguesa y el rojo y gualda propios de la española.

Sin título 4

El recurso de combinar las banderas de los estados de España y Portugal para idear un símbolo iberista se ha usado con la bandera dela República de Portugal y la bandera de la II República Española, representada así en sus documentos por el partido político español Alternativa Republicana; o con la actual bandera del Reino de España.

Sin título 3

Sin título 5

Otras banderas han sido propuestas por medio de diferentes colectivos o particulares. Una de estas banderas se basa en las banderas de las repúblicas latinas tanto europeas (Francia, Italia) como americanas (Perú, México), utilizando colores de la bandera denominada “de los galeones (1588), del periódo de la unión dinástica (1580-1640).

Sin título 2

Similar a esta última, con disposición horizontal y reproduciendo la bandera denominada de los galeones (sin escudos):

Sin título 1

Durantes las manifestaciones y ocupaciones de las plazas del 15M (2011), en Madrid se pudo ver en algunas manifestaciones otra bandera reclamada como iberista y de nuevo cuño, con una disposición en aspa con los colores de las banderas republicanas española y portuguesa, así como un escudo de diferentes territorios y el lema “solidaritas, libertas et potestas” (solidaridad, libertad y poder).

Sin título 6

… seguiremos ampliando.

Inicio

Diapositiva1

La página A Jangada de Pedra nace para difundir el iberismo como ideología democrática que fomente el acercamiento a todos los niveles de los territorios ibéricos, desde la cooperación cultural, la colaboración transfronteriza, el desarrollo económico conjunto o la unidad de accióna nivel institucional hasta la consecución de la unión política por medios pacíficos y democráticos.

A Jangada de Pedra tiene también como objetivo la difusión de noticias y eventos que ayuden a una mayor comprensión mutua entre los diferentes territorios y culturas, a expandir en conocimiento mutuo y a ayudar a derribar las frontera del desconocimiento que aún se mantiene entre ambos estados y entre las diversas realidades culturales, históricas, sociales, económicas y políticas.

La vocación iberista de esta página incluye la difusión de contenidos en todas las lenguas ibéricas para fomentar el conocimiento mútuo y hacer inclusiva la difusión del iberismo. Se irá implementando en función de lo materialmente posible.

Diapositiva2 Diapositiva3 Diapositiva4

Diapositiva5 Diapositiva6 Diapositiva7

Diapositiva8 Diapositiva9 Diapositiva10

Esta página fomentará el iberismo y los contenidos relacionados buscando representar a una pluralidad de planteamientos ideológicos que se expresen por vías democráticas, fomentando su unidad de acción en favor de un proyecto común. En A Jangada de Pedra no tiene cabida la difusión de ideales xenófobos, racistas, fascistas, imperialistas o supremacistas de ningún tipo.

Toda aportación, comentario y crítica constructiva es bienvenida.

A Jangada de Pedra

Blog: www.iberista.wordpress.com

Facebook: http://www.facebook.com/iberistas

Twitter: http://twitter.com/Iberismo

Email: iberismoxxiarroba[1]gmail.com